Capítulo 1.
Entro al garito con mis dos mejores amigas dispuestas a darlo todo esta noche. Hoy es mi cumpleaños y voy a pasármelo como nunca. Sólo se cumplen _____ (Edad) una vez en la vida, por eso, después de mucho pensar decidimos que este local era el más, por así decirlo, apropiado. No suelen estar estos típicos borrachos que intentan meterte mano. Había incluso música en directo algunos días, por no hablar de esa maravillosa pista enorme donde desmelenarse sin que nadie te mirase raro. Y por último, una gran barra donde pedir todos los vodkas, mojitos, whiskys, brandys, tequilas... que desees. No soy muy dada a la bebida aún así. El ambiente era genial, gente joven bailando y pasándolo bien, justo lo que quería. Yo sé que estando mis amigas me voy a volver algo loca, pero un día es un día. Lo primero que pienso hacer es agenciarme un J&B con coca-cola. Me acerco sonriente hacia el camarero y le indico lo que quiero, después de unos minutos tengo sobre la barra mi cubata. Suena Slow Down de Selena Gomez.
-Tía, ¿vamos a bailar? - dice una de mis acompañantes.
-Claro, ya sabes, a disfrutar.
Haciéndome paso entre la multitud cogida de la mano de mi amiga llego a un pequeño hueco y empezamos a movernos al ritmo de la música. Pequeñas gotas caen con el movimiento del baile desde mi J&B. Intentar dejar atrás los malos momentos vividos este año bailando y bebiendo, no puedo pedir más.
[...]
Le doy un gran sorbo a mi bebida. Ya van 4 copas en una noche. No sé el motivo, pero estoy feliz. Mis amigas tampoco van mal, aunque por ahora yo tengo el récord. Suelto una risita estúpida causada por el alcohol. Noto que la música deja de sonar. Justo cuando estaba a punto de soltar algo veo que en el escenario aparecen unos chicos, bastante guapos.
Se ve que hoy es día de música en directo. Todos expectantes porque empiecen, al igual que yo, suena una música marchosa y empiezan a cantar. Qué voces. ¡Me encantan! Esta noche lo estoy pasando de puta madre. Según avanza la actuación van haciendo poses o movimientos sexies lo que provoca que algunas chicas den gritos. Entre ellas, nosotras. Me fijo en uno de ellos, alto, de cabello moreno, de ojos marrones pero con una mirada arrebatadora y con una sonrisa perfecta. Tiene algunos tatuajes en los brazos y una pequeña barba de 3 días. Parece algo tímido aún así. No... ¿lo grito? Bah, están todas gritando, aparte, es mi cumpleaños.
-¡BUENORRO, TE DABA DURO CONTRA EL MURO! - grité dirigiéndome a él.
Las chicas que me rodeaban pensaban lo mismo y empezaron a silbar. Me mira sonriente y me guiña un ojo. Oh Dios. Esta es mi noche, ¿o qué?
[...]
-Eh, eh, babe, ¿estás despierta?
No reconozco esa voz. Un momento... ¿despierta? Abro los ojos y me doy cuenta de que estoy sentada en un sofá del local y que me había quedado durmiendo. Delante mía está el chico de antes. Qué vergüenza, por favor...
-Veo que estás despierta - dice regalándome una maravillosa sonrisa -. Van a cerrar ya.
-Ah... Está bien, gracias por avisarme. ¿Has visto a las chicas que iban antes conmigo?
-¿Esas que estaban a tu lado cuando gritaste eso? Se han ido hace rato con unos chavales.
-Vaya - mis mejillas se vuelven rojas de la vergüenza -. Lo de antes... El alcohol, ya sabes.
-Ya, ya. Una cosa, déjame llevarte a casa, a estas horas no pensarás en ir tú sola, ¿no?
-Eh... No pero, tú eres un desconocido.
-Quizás, pero soy de fiar.
-Está bien, pero no intentes nada raro, sé karate.
Suelta una carcajada sonora y me extiende el brazo tipo caballero. Le sonrío algo tímida y acepto su brazo. Me siento algo mareada, menos mal que no iré sola.
CONTINUARÁ...